Eso fue lo que duro, solo un instante,
pero los dos lo supimos.
Entraste, me miraste y eramos
dos viejos descinocidos...
Lo que una vez nos habia unido,
hoy, sin compacion, nos separaba,
lejos de las verdades que solo pueden
reflejarse en la mirada...
Y paso, lo hicimos, despues de la corta
y vacia charla, nos miramos a los ojos...
No hacia falta mas...
los dos lo sabiamos de memoria...
el alma puede escapar, pero los ojos,
ellos no mienten.